Los terremotos no se pueden prevenir ni predecir; sin embargo, para evitar que las empresas sufran pérdidas considerables, es importante implementar un protocolo de seguridad para antes y después del sismo.
Antes del sismo
Contar con un seguro que proteja el inmueble, mobiliario y flotilla ante un siniestro natural, sin importar el tamaño de la empresa, estadísticamente sólo el 5% está asegurado ante desastres naturales según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).
Contar con un registros de la documentación y con un respaldo físico en otro lugar, al igual que todos los archivos digitales.
Crear un protocolo de escape en caso de sismo y asegúrate de que todos los empleados lo conozcan a la perfección, así también realizar simulacros y corregir las fallas que puedan presentarse en cada uno.
Contar con equipo de seguridad adecuado como extintores, cascos, botas y botiquín médico y hacer revisiones cotidianas para determinar que se encuentren en buen estado.
En caso de manejar dinero en efectivo en el negocio, lo podrá guardar en una caja o bolsa fácil de cargar ante un sismo, también se recomienda contar con una caja chica para gastos de emergencia.
Después del sismo
Lo primero es continuar en la zona de seguridad que se indicó en el protocolo y evaluar si hay lesionados y cómo deben ser atendidos.
Posteriormente, si no se sufrieron otros incidentes como incendios o derrumbes, hay que comenzar con la inspección completa del las instalaciones. En caso de presentar fallas o grietas, no hay que volver a acceder hasta que lo evalúe Protección Civil.
Así mismo, es recomendable interrumpir los servicios de gas, agua y electricidad.
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