Si nos debe o no preocupar, es un tema de pensar en el futuro. No es solo creer que, a aquellas personas, anteriormente sobre esta figura de subcontratación, deban de darlas de alta en el registro patronal de la empresa “primaria”, por llamarla de alguna manera, y listo…; sino que el concepto de moda es el de “servicios especializados”; ¿y no acaso la mayoría de las empresas contrata estos?
Bajo la terminología de que aquellas empresas que no cuenten con los elementos propios de realizar dichos procesos pueden subcontratar…permitámonos ver los nichos de negocio. Aquellas grandes corporaciones brindan servicios inmobiliarios (rentas de bodegas), ¿tendrán que inscribirse como prestadoras de estos servicios especializados? Y en general, todos aquellos servicios: Limpieza, Recolecciones, Guardias de Seguridad, Custodias, por mencionar algunos, ¿cómo se verán afectados?
¿Pudiéramos estar llegando al esquema de que la iniciativa privada no contrate bajo el régimen de sueldos y salarios, sino ya contratar únicamente servicios profesionales? Porque, si algo podemos vislumbrar (o la autoridad lo está asumiendo con esta nueva “normalidad”), es que las cuotas de seguridad social, el Iva, el Impuesto Sobre Nóminas y temas anexos van a aumentar. Acaso…¿el seguro de gastos médicos se convertirá en la opción?
Las entidades deberán fortalecer su visión de liquidez, solvencia…y muy probablemente el apalancamiento financiero.
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