El control interno en una organización tiene por objetivo salvaguardar los recursos de la empresa, la finalidad principal es evitar pérdidas por fraude o negligencia, como también detectar las anomalías dentro de los procesos que se presenten en la empresa y que puedan afectar al cumplimiento de los objetivos, por lo que, se establecen acciones y sistemas que operen conforme a estándares éticos, efectivos y que procuren el crecimiento y la permanencia en el mercado.
Los controles internos representan una fuente importante y esencial para proporcionar información y apoyo a las decisiones más importantes de los administradores, ayudándoles a dirigir las empresas para el cumplimiento de los objetivos.
Ventajas del control interno:
• Ganar confianza de los socios.
• Imagen positiva ante instituciones, proveedores, clientes entre otros.
• Mejores resultados financieros y operativos, mejor comunicación y supervisión.
• Protege los activos de la empresa (evitar pérdidas por fraude o negligencia)
Elementos básicos del control interno:
• Organización: Todos los colaboradores de la organización saben qué hacer y qué en momento.
• Políticas: Con base en los objetivos de la empresa, y estrategias claras y autorizadas, se deben regular todos los procesos que se realizan en la compañía.
• Procedimientos: Todo proceso debe estar documentado para operar y con ello ir reduciendo la posibilidad de errores, duplicidad de funciones.
• Reportes Financieros: Reportar los resultados, basados en una contabilidad clara.
• Monitoreo de la operación: Valoración de la aplicación de los procesos mediante disciplina y coordinación.
• Código de Ética y Transparencia. Definir qué conductas y situaciones son inaceptables.
Finalmente, el control interno en las empresas es una tarea inevitable para aquellos que desean lograr competitividad en sus negocios; ya que una empresa que implementa controles internos disminuye la posibilidad de ocurrencia de errores o fraude en la información financiera.
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